Sobre la artista
Mi arte empieza y termina en lo espiritual y en la autoaceptación. Al crecer, lo más importante fue tener la cosas bajo control, para que nada salga mal, y en encajar en una sociedad limeña que te pedía colores neutros y tierra para no llamar la atención.
Mi arte, sin embargo, es todo lo contrario. Es el resultado de haber soltado el cómo y aprender a dejarme guiar por mi sentir. Y a su vez, es aceptar que hay una niña muy presente en mí que ama usar tonos vivos porque así siento la vida. Apostar por mis colores ha sido una de las procesos más valientes y reveladores en los que me he embarcado.